Juego De Azar: capitulo 04

Se que este blog trata de rock y moda... pero me he sentido deprimida ultimamente y que mejor remedio para la depresión que escribir, esta es una historia inspirada en sentimientos, ojala te agrade y por favor comenta. Derechos de autor estan reservados.
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CAPITULO 04: FUERZAS SOBRENATURALES


Al día siguiente me levanté temprano, a pesar de la mala noche anterior. Tomé una ducha con agua fría, muy fría, y aunque me congelaba esa mañana, era lo mejor que podía hacer. No pude dormir toda la noche, en verdad me era difícil entender qué es lo que me vio ¡yo soy su amiga! Es decir, somos casi como hermanos ¿es posible que te guste alguien que es prácticamente tu hermano y confidente? De repente la voz de madre me despertó mientras yo soñaba despierta en la ducha.
- ¡Jazmín, hija, creo que te estás tardando demasiado en la ducha!- dijo a en voz alta para que su voz no se pierda con el sonido del agua.
- Está bien mamá, ya estoy saliendo – respondí
- Eso espero, yo también merezco relajarme un poco
Me envolví en la toalla, y salí de la ducha. Me vestí rápidamente con un vestido amarillo pastel floreado. Tomé mi abrigo, una boina color caoba, salí rápidamente crucé el vestíbulo y cuando abrí la puerta la voz de mi madre a mis espaldas volvió a hablarme
- ¿A dónde te vas sin desayunar Jazmín? – dijo mi madre con cierto tono de enojo.
- Al hospital, mamá- respondí con temor, dándole la espalda a mi madre, sabía exactamente lo que ella estaba pensando
- ¿te parece bien salir a la calle sin desayunar?
- Voy a desayunar fuera mamá- voltee y le di un beso en la mejilla-te veo en el almuerzo mamá, no te preocupes por mí, ya soy adulta
- Sé que eres una adulta muy responsable hija, pero soy tu madre y tengo la obligación de preocuparme por ti aunque ya no seas una niña, hija, eres lo único valioso que tengo
- Vamos mamá, ya no te pongas sentimental – tomé de su manó y acaricie su rostro – solo me iré a cuidar a mi padre.
- Lo sé, y espero que te vaya bien, mi vida
- Me irá bien mamá, no te preocupes.
Salí de casa, tome un taxi, dentro de mi pecho tenía un poco de felicidad, porque si tenía suerte seguramente vería al doctor Nicholas, en caso este de turno.
Crucé el umbral de la puerta del hospital, caminé dirigiéndome a la camilla donde se encontraba mi padre, y me encontré con la esperada sorpresa, el doctor Nicholas.
- Buenos Días doctor- salude mientras él me daba la espalda con su carpeta de historiales médicos
- Hola Jazmín, que grata sorpresa
- Igualmente doctor, vine a ver como se encuentra mi padre
- Pues, lo acabo de examinar, y sólo puedo decir que se encuentra estable
- ¿Qué quiere decir con eso? ¿no hay ninguna mejora en su salud?
- Usted sabe que su padre sufrió un accidente vascular cerebral, y este tipo de pacientes por lo general presentan varias complicaciones, como el deterioro progresivo de su salud, y…
- Sí doctor, ya me lo había explicado antes, es que no puedo conformarme con la idea de que mi padre solo empeorara
- No es mi intención quitarle las esperanzas
- No es necesario que lo mencione, entiendo perfectamente que es mejor que yo sepa la verdad
Inmediatamente me senté junto a mi padre, tomé su mano, acaricié sus cabellos, bese su mejilla y durante 5 horas me detuve en el tiempo, congelándome en esa tarde sin mirar el reloj.
No quiero contar que más sucedió ese domingo, porque no hubo nada más que pudiera ocupar el lugar que mi padre ocupaba dentro de mi corazón, de mi alma y mi mente.
Salí de la habitación donde se encontraba mi padre, y sin esperármelo me crucé con el Dr. Nicholas.
-Te invito una taza de café- me dijo el Dr. Nicholas poniendo su mano suavemente sobre mi hombro
- Dr. Nicholas, me sorprende usted. Realmente estaba distraída con tantas cosas en mi cabeza.
-No te preocupes demasiado, sino podrías ser tu quién termine en cama, y necesitarás alguien que cuide de ti.
-Tengo como amigo al mejor médico de este hospital.-dije con una leve sonrisa dibujada en mi rostro
-Preciosa, créeme, tengo suficientes pacientes para no dormir ni un minuto durante cada turno. ¿Qué dices? Aceptas ir a tomar un café
-La verdad, Nicholas, en este momento tengo que dirigirme a mi casa. Estoy bastante cansada
-Me imagino, pero queda pendiente la invitación. Tengo libre el sábado.
-Pues, me vendría bien.
-Entonces te llamo para acordar la salida.
-Así quedamos. Hasta luego.- me despedí mientras cruzaba el umbral de la puerta
-Hasta luego.
¿Qué hice durante la semana? Pues nada importante para recordar, solo espera que llegue ese día, el día de la esperada salida al café con Nicholas. Trabaje como una maquina reprogramada, no dialogue mucho con mis amigos durante los almuerzos, simplemente mi mente volaba entre la oficina, el hospital, y la ansiada cita, (así le decía yo, “la ansiada cita”). Evite hacer comentarios a las chicas del trabajo para no crear chismes. Roberto solía darme una ojeada de vez en cuando, pero no cruzaba palabra alguna conmigo, y yo tampoco quería cruzarme mucho con el, más aún sabiendo que yo e atraía sentimental y físicamente.
Llegó el día sábado, y todavía no recibía ninguna llamada de Nicholas, pensé que ya se había olvidado de mí o encontró algo más importante que hacer. Era casi el medio día y de repente sonó mi teléfono.
- Aló
- Hola Jaz
Era la voz del Dr. Nicholas a través del auricular.
- Hola Nicholas, ¿cómo estás?
- Pues, trabajando ¿y tú?
- Te quería avisar que me surgió un imprevisto y estaré viajando fuera de la ciudad en media hora.
- Ahh… bueno está bien, le deseo un buen viaje
- Si, era necesario que te avise, no quería ser descortés y dejarte plantada.
- No se preocupe Nicholas
- Bueno, entonces, hasta pronto
- Hasta pronto
Nicholas acababa de cancelar la salida, y me sentía completamente decepcionada. Agaché la cabeza sobre el escritorio y exhalé.
- ¿te sientes bien Jaz?- Me dijo Roberto acercándose a mi escritorio
- Hola Rob, pensé que ya no deseabas hablarme
- Que yo sepa, eras tú quien no deseaba hablarme
- No quiero pelear con mi mejor amigo, así que tú ganas
- Que bien, Jazmín, que admitas tu derrota, vayamos directo al grano ¿la llamada de ese chico te pone triste?
- Ni siquiera te respondí la primera pregunta, ¿que te hace suponer que es la llamada de un chico?
- Oh Jaz, te conozco desde la universidad, haz trabajado durante toda la semana como una maniática desquiciada sin hablar con nadie más que contigo misma, parabas atenta al teléfono, y ahora que recibiste esa llamada lo primero que haces es agachar la cabeza sobre el escritorio.
- Entonces estabas atento a mi
- Trabajamos en una oficina común, ahora, dime ¿con quién debo competir para ganarme tu cariño?
- Roberto… ya tienes mi cariño desde la primea vez que hablamos, eres mi mejor amigo, mi hermano, ¿entiendes?
- Contigo es caso perdido
- No te molestes conmigo
- Jamás me enojaría contigo
- Es lo mejor que puedes hacer por mí.
No quería confundir los sentimientos de Roberto ni hacerle daño alguno, por eso decidí aclarar las cosas con él.
Con el doctor Nicholas habíamos cultivado una agradable amistad durante el tiempo que yo solía recurrir al hospital para cuidar de mi padre. Puede parecer algo tonto, pero creo que estoy enamorada profundamente de él. Solemos pasar mucho tiempo hablando juntos, y a veces me sonrojo cuando clava sus ojos color verde esmeralda en mi rostro, así que por lo general evito mucho mirarlo directamente, porque no me podría resistir a su mirada. El es un hombre dotado de un gran intelecto, pero cada palabra que habla me resulta tan fascinante, que siento que el tiempo no corre cuando estoy conversando con él. Cuando lo veo a lo lejos me distraigo viendo su cabello corto y enmarañado. A veces pienso que yo le agrado en una forma especial, no quiero ser muy infantil o inmadura, pero él es exactamente el hombre perfecto. Como estaba acostumbrándome, esa mañana de domingo decidí ir a ver a mi padre al hospital. Con tanta decepción amorosa, me propuse pensar que el doctor Nicholas era cosa del pasado, y que nada se interpondría para irme a ese hospital.
Llegue lo más rápido que pude, atravesé ese largo pasillo y besé la frente de mi padre. El solo dormía, y yo rogaba mejorase.

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